domingo, 11 de julio de 2010

Abbey Road

En esta fría mañana del 12 de Mayo de 2010...
¡Parece que la primavera londinense no se dio cuenta
de que que tenía que ponerse a trabajar!
Hacía mucho frío y yo, otra vez como el año anterior
en Barcelona, ligerita de ropa de abrigo!
Pero estar posando en esta esquina mítica de Picadilly Circus,
aunque estuviera frío y nublado...
¡Era un placer!

¡Y la alegría es más grande aún, cuando uno va camino a Abbey Road!



Y para dar testimonio de que realmente estuvimos allí,
la consabida foto en el cartel del underground londinense



¡Si señor! ¡Aunque parezca un sueño aquí está la estación de
Saint Johns Wood!



¡Me encanta hacer el backstage mientras los demás examinan
el mapa para ver qué camino tomar!



La zona donde se encuentran los estudios Apple
y el famoso paso de cebra, es un sitio con residencias tradicionales.
Bellísimos jardines sin cercos ni empalizadas y bancos para que el transeunte
pueda descansar.



¡Vi tantos tulipanes en los sitios públicos y en los paseos de Londres
que parece un apéndice de Holanda!



Todas la calles arboladas con gran variedad de especies...



Antiguas residencias con no más de tres o cuatros plantas
y las típicas fachadas de ladrillos rojos...



Los tradicionales buses de dos pisos recorren
las tranquilas calles de la zona.


Los edificios tienen parques en las entradas
con muchas flores y árboles.
Y el cesped parece una alfombra verde (es cursi decir eso... ¡pero es así!)


¡Y al fin, así se presentó Abbey Road frente a nuestros ojos!

Yo seguí haciendo el backstage...


Creo que a Silvia le temblaban las piernas
mientras se preparaba para cruzar...


¡Este debe ser el cruce número diez!



¡La felicidad para Mariano en este instante fue cruzar
con la camiseta de Independiente!


...Y como estaba un poco frío, cruzar ya un poco mas abrigado..


Cruzaron de izquierda a derecha...



Yo lo hice de derecha a izquierda..


¡Y también posé en la pared con infinidad de grafitis!


¡Pero los que tocaron el cielo con las manos fueron los chicos!



¡Despedían felicidad por todos los poros!



Cruzaron juntos...



Saltaron de alegría...



Giraron...


Cruzaron nuevamente...



Con esa cara de felicidad...
creo que podemos decir: ¡Sueño cumplido!


¡Y vos, Mariano, lograste una de tus metas!


Y yo, antes de marchar para otros rumbos...
dije para mis adentros-¡Chicos, lo logramos!



Y sí, al final me convencí de que lo pequeño, cotidiano
y que para los demás puede ser una tontería,
si uno se propone, lo puede lograr.
Y no me acuerdo quién lo dijo pero la batalla más dura de ganar...
¡Es la que se libra contra uno mismo!
¡ De ahora en adelante, nunca más le pondré barreras a mis sueños!
Por eso y con mucha confianza a este blog lo llamé :
¡ALLÁ VOY, MUNDO!




























miércoles, 30 de junio de 2010

LA RAMBLA



El último día de mi estadía en Barcelona, en abril del 2009,
quise recorrer el bellísimo paseo catalán que es La Rambla.
En las calles laterales, algunos miradores del Barrio Gótico
se asomaban entre los edificios de vanguardia.
Caminar por la Rambla desde la Plaza Catalunya hasta el puerto,
es una oferta permanente de flores, cuadros, postales, turistas,
casa de souvenirs, restaurantes, espectáculos...
A lo largo de todo el recorrido es una unión permanente
entre lo antiguo y lo moderno,


¡Las baldosas de la Plaza Catalunya brillan como si
alguna señora hacendosa las lustrara todos los días!
Por supuesto que las palomas, como en todas las plazas del mundo,
se pasean muy orondas y pavoneándose
como si fueran las dueñas del lugar.


Algunos otros habitués son las estatuas que rodean la fuente
y también se encuentran en todo el perímetro numerosas alegorías
como al descubrimiento de América.


Esta es una de las que más me gustó,
tal vez por la sencillez del mármol desnudo
y sin ningún otro ornamento.
Al fondo, se ve el comienzo de La Rambla con el
incesante ir y venir de turistas.

Por supuesto que las infaltables estatuas vivientes
forman parte del paisaje urbano...



Siempres hay algún osado que querrá preservar
su genio y figura para la posteridad...



¡A decir verdad, el pintor hace
retratos muy fieles a la realidad!


Tampoco faltan Don Quijote y la clásica bailarina española,
aunque ambos, bastante agiornados!

Y también, siempre presente, otro hijo de Cataluña, Joan Miró



Paseando por La Rambla, en una de las calles laterales,
se me cayó un lagrimón
recordando a "Mi Buenos Aires querido".
¿Acaso esta recova, no les trae reminiscencias
de la nuestra en la Avenida Alem?


¡Las farolas de Barcelona me hacen delirar!
Y allí, a la izquierda, el nombre del famoso paseo catalán!


Éste es el Teatro Liceu que es el más antiguo y prestigioso de la ciudad,
especialmente como teatro de ópera.
Es uno de los más importantes del mundo.


¡Si hay algo que me produce muchísimo placer es descubrir
joyas arquitectónica cuando miro hacia arriba, más allá
de la línea de mis ojos...!

Y, sí... se pueden ver verdaderas obras de arte
como por ejemplo la herrería, las molduras, columnas
y esculturas como en este edificio
que está en una de las calles laterales
que hace esquina con La Rambla.

También se ve asomar, entre las modernas construcciones,
algunas muy antiguas del Barrio Gótico, de los tiempos en que Barcelona
era una colonia romana y se llamaba Barcino.
En el Gótico se encuentra la que fuera la residencia
de los condes de Barcelona, allá por el siglo IX.
Dicen que en uno de sus salones, los Reyes Católicos recibieron
a Colón cuando volvió de América.
El Palacio del Rey tiene un mirador desde
donde se avistaba el Mar Mediterráneo y por supuesto,
habría centinelas de día y noche para prevenir posibles
ataques de los enemigos.


¡Me siguen enamorando las farolas de hierro del Modernismo!

Llegando al final de La Rambla, es todo más espacioso,
más a cielo abierto y se va dejando atrás lo abigarrado
de las primeras cuadras.
Cuando nos acercamos al puerto, se divisa la estatua de Colón;
dicen que mira hacia América.


En el puerto de Barcelona están Las Golondrinas,
famosas embarcaciones que llevan a los turistas
a dar un vuelta por el Mediterráneo.

Muchos yates y veleros, tomando un descanso...


Un paseo por la orilla del mar...



Tal vez, algún barco factoría o un crucero de súper lujo...


¡Igual que en Liverpool,
el cielo entrecomillado de gaviotas!


Y ésta, solitaria, pensativa, tal vez rebelde y libre
como Jonathan Livingston Seagull... (Juan Sebastián Gaviota),
el inovidable libro de Richard Bach...



























domingo, 20 de junio de 2010

CATANIA

Viajar en tren desde Nápoles a Catania, en la región de Sicilia, implica un viaje de 9 horas.
Los trenes tienen camarotes de seis compartimientos y son bastante cómodos para viajes largos.
A lo largo del recorrido, el paisaje nunca es aburrido ya que es bastante cambiante; a veces se ven pequeñas montañas y ya en el último tramo se suceden una tras otras las ciudades costeras y el azul intenso del mar Tirreno. Cuando se deja el continente y se llega a la isla, las vías del tren, a veces, en distintos tramos van casi bordeando el mar Jónico

La última localidad del continente es San Giuliano, a partir de allí y para nuestra sorpresa, se embarcó el tren en un gran ferry para cruzar el golfo de Mesina y llegar a la ciudad del mismo nombre, en Sicilia.
El tren fue dividido en dos partes y colocados sobre rieles paralelos.
Mientras el barco avanzaba veíamos como iba quedando atrás la última ciudad del continente.



¡Era una fiesta, asomarse por la borda y ver la estela de espuma que formaba el barco a su paso!


La mayoría de los pasajeros bajamos del tren y podíamos recorrer el barco, ir a la cafetería en el tercer piso o simplemente ver la ciudad que dejábamos y en otra orilla a la que llegaríamos.

A punto de atracar, se podía ver el movimiento de barcos en el puerto de Mesina

Era muy divertido tomar casi el barco por asalto, subir y bajar por las escaleras y recorrerlo por todos lados.


¡Además fue un paseo extra que no habíamos imaginado!
El hostel era muy lindo, con pocas habitaciones y la decoración muy sixty!

Nuestra habitación tenía un balcón pequeño que daba a una plaza, justo enfrente a una iglesia.
Como fondo, una vista privilegiada: el volcán Etna, guardián eterno y traicionero de la milenaria Katané.

Vi a Catania como una abuela vieja, tranquila y apacible. ¡Es una ciudad donde pareciera que la prisa se quedó dormida!


Tiene la belleza de las cosas sencillas y el recuerdo de todos mis ancestros maternos.

Es una ciudad dormida en el tiempo. Si miramos hacia arriba sus edificios son muy viejos y solamente están remodeladas las plantas bajas de la Avenida Etnea
donde hay locales de las grandes marcas de moda.

Todavía se conservan vestigios de su pasado griego. Estos son los restos del antiquísimo anfiteatro.

Como muchas ciudades actuales, fue construida sobre los estratos arqueológicos de las antiguas edificaciones de los primitivos habitantes; como Barcino, la ciudad romana que luego sería Barcelona, o Londinium que fue el nombre que le dieron los romanos a la ciudad que fundaron en la región de Britania y que hoy conocemos como Londres, o Katané, que es la actual ciudad de Catania.